RESPETO A LA LIBERTAD PARA NO SER CRISTIANO

10-abril-2009

“Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo.”(Jn 6, 15)

Parece claro que lo que Jesús quiere no es ostentar el poder. No es gobernar, al modo que lo hacemos los humanos.

La Iglesia de la que formamos parte debe hacer lo mismo si quiere imitar a Jesucristo: dirigir el mensaje individualmente a cada corazón, pero evitar convertirse en rey que gobierna para todos (quieran o no, sean seguidores de Cristo o no). Me parece que esta conclusión está presente a lo largo de los cuatro evangelios, y que Cristo siempre lo tuvo claro: Él podría haber tomado el poder cuando hubiera querido, así como evitar la cruz y la humillación. En la actitud, a veces, de la iglesia católica (de la que formo parte) observo la actitud contraria: se reclaman continuamente al gobierno legítimo medidas para imponer una cultura y un modo de comportarse propios de los cristianos. ¡Pero si para ser buen cristiano hay que tener la ayuda del Espíritu Santo! ¿Cómo pretendemos que todos (incluso los que voluntariamente prefieren ser ateos) sigan un modo de vida libre de pecado?

Cristo siempre respetó la libertad individual de cada uno para seguirlo o rechazarlo. Cristo nunca pretendió que su muchedumbre de seguidores impusiera su voluntad al resto. Cristo nunca tomó medidas para evitar pecados contrariando la voluntad del pecador, sino que dirigió su mensaje para que cada pecador, individualmente, decidiera qué hacer con su propia vida.

Por tanto, medidas que impongan un modo de comportarse cristiano a todos los ciudadanos (sean o no cristianos) son contrarias al ejemplo de Cristo.

La Iglesia, a la que quiero como a mi propia madre, no siempre ha actuado así a lo largo de los siglos. Recemos para que nuestra Iglesia se parezca cada vez más a Cristo, su cabeza.

Por cierto, recemos también para no olvidar todo lo bueno que sí tiene la Iglesia:

  • la queremos porque ha cumplido su principal misión: transmitir el mensaje de Jesús hasta nosotros, veintiún siglos después.
  • la queremos porque en muchos otros asuntos es y será una institución ejemplar. Que los detalles que comento en este blog no empañen la otra realidad. Que no ocurra como en ciertos periódicos, que sólo publican lo escandaloso y lo negativo, creando así en los lectores la creencia de que eso es lo representativo de la iglesia católica.