LAS NUMEROSAS CONTRADICCIONES DEL EVANGELIO

9-abril-2009

Imagina que te enseñan una foto de una moneda. Se ve una cara. Te enseñan otra foto de una moneda.

Se ve una cruz o algún símbolo. Lo “evidente” es que se trata de monedas distintas. Aparentemente hay una contradicción si te dicen que ambas fotos corresponden a la misma moneda. Hay que tener una percepción tridimensional de las realidades (más allá de la bidimensional que se muestra en las fotos) para entender que se trata de dos caras de una misma moneda, de dos puntos de vista de una sola realidad.

En el evangelio aparecen ese tipo de contradicciones. Hay quien se agarra a ellas para decir: “Esto demuestra que los evangelios son falsos. Dios no existe porque si es tan perfecto no permitiría que se le conociera por medio de mensajes contradictorios”. Y no continúa indagando.

Otros, por miedo a parecer herejes, se niegan a reconocerlas y repiten: “No hay contradicción. No hay contradicción. No hay contradicción.”

Yo invito a todos los que estén leyendo estas líneas a leer una y otra vez los cuatro evangelios, eligiendo cada día una página al azar. Y buscar ese mensaje escondido, esa Palabra, que está presente en todas esas páginas, en cada una de las parábolas que cuenta Jesús o en los sucesos que le ocurren. Cada contradicción aclarada es una alegría para el cuerpo cuando se descubre.