SI DIOS EXISTE, ¿POR QUÉ PERMITE QUE LA VIDA ME TRATE TAN MAL?

19 abril 2009

¡Qué pesimistas somos a veces, al mirar sólo la falta de amor que aún hay!

Creo que todo el mundo conoce esta fábula: un optimista y un pesimista que iban por el desierto encuentran una botella de agua llena hasta la mitad. El optimista dice: «¡Qué bien, una botella medio llena!». El pesimista dice «¡Qué mal, una botella medio vacía!».

Pienso que si en vez de dar gracias a Dios por la luz del día, por la vida o por tener la posibilidad de amar en libertad nos dedicamos sólo a quejarnos por el odio y demás desgracias que hay por el mundo, quizá nos estamos comportando como ese pesimista. ¡Así es lógico que nos parezca pequeño el amor de Dios!